Cuando comparas el precio de un vehículo eléctrico con uno de combustión, la primera impresión suele ser que el eléctrico cuesta más. Pero esa cifra inicial solo cuenta una parte de la historia.
Costos que sí se ven
El precio de compra es lo primero. Un eléctrico premium puede tener una etiqueta mayor que un equivalente a gasolina, pero la diferencia se ha reducido drásticamente en los últimos tres años gracias a la escala de producción y a los incentivos gubernamentales.
Costos ocultos que pesan
Mantenimiento, combustible, cambios de aceite, filtros, correas, frenos. Un vehículo de combustión requiere docenas de puntos de servicio recurrentes. Un eléctrico tiene menos de la mitad de partes móviles, lo que se traduce en costos de mantenimiento significativamente más bajos.
Cuando se recupera la inversión
Sumando el ahorro en combustible y mantenimiento, la mayoría de los propietarios de eléctricos recuperan el sobrecosto inicial en un plazo de 3 a 5 años. Después de eso, cada kilómetro recorrido es genuina utilidad económica.

